La Música del Mundo

Domingo 30 de marzo 2014


Parece ser este un buen momento para compartir esta colección, para nada despreciable, de la mejor música del mundo, que heredé de mis padres y que yo mismo fui aumentando a través de los años.

Brevísima Historia de la música en Occidente


por Lucía Pena Giudice

La idea de crear este folleto y el CD que lo acompaña  ha sido la de intentar que un casi lego en materia musical pueda comprender algunas características de la música occidental llamada «culta» o, también, «clásica». Como no está realizado por un experto en historia ni en apreciación musical, diremos que se trata de algo así como un divertimento que abarca a grandes rasgos desde la Edad Media hasta los inicios del siglo XX. La principal fuente de información ha sido el Diccionario Enciclopédico de la Música publicado por Alison Latham en 2001 y que, según sus editores, combina lo mejor de dos Oxford Companion to Music publicados anteriormente, por Scholes en 1938 y por Arnold en 1983.
Desgraciadamente hemos tenido que elegir una mínima muestra de algunos compositores, lo cual es casi un delito: la música de ninguno es posible concentrarla en unos pocos minutos y, además, hemos debido dejar fuera a muchos más. Nos habría encantado poder mostrar obras completas pero eso no es posible si se piensa en tantos y tantos creadores y en el poco espacio de que disponemos.
Lucía Pena G.
Santiago, febrero 2012


Edad Media (siglos V al XV)
De la música secular de la Edad Media, centrada principalmente en el arte de trovadores y troveros en Francia, y Minnesinger en Alemania, ha quedado un importante legado escrito de su poesía, pero de su música casi no quedaron registros y, de la que los hay, generalmente se especifica solamente la altura de las notas pero no el ritmo ni su instrumentación. Algo similar ocurrió con la música litúrgica, pero de ella, finalmente, se comenzaron a crear bibliotecas. Dice Latham (2008): “las primeras colecciones de música se recopilaron en las escuelas de canto (scholae cantorum) de las catedrales y las abadías importantes en forma de antifonarios manuscritos de canto llano y, más adelante, en libros corales polifónicos”. (Latham, 2008, p. 194).
El canto llano, es el repertorio más grande y antiguo de canto sin acompañamiento de la liturgia cristiana de Oriente y Occidente. Se supone que a fines del siglo VI, el Papa San Gregorio ordenó y seleccionó textos del canto llano para ser usados en la liturgia, dando así nacimiento al llamado «canto gregoriano». Actualmente se cree que esta música se unificó bajo los reyes carolingios entre los siglos VIII y IX, ya que los manuscritos más antiguos son muy posteriores a su  pontificado y proceden de Francia. (Latham, 2008).
El canto gregoriano utilizó un sistema de notación musical llamado neumas. La notación que conocemos actualmente con líneas, espacios y una clave al inicio para señalar la altura de las notas, data del siglo XI y fue creada por el monje Guido D’Arezzo.
El canto llano es a capella, es decir, sin acompañamiento instrumental, con todas las voces al unísono entonando la misma melodía: es la forma musical denominada monofonía o monodia[1]. Para algunos, el canto gregoriano es considerado la manifestación más pura del sistema monofónico.
Entre los siglos X y XIII comienza a desarrollarse una polifonía básica como música vocal para dos o más voces ‒generalmente tres o cuatro‒, relativamente independientes y separadas por intervalos paralelos de octava, quinta o cuarta.
La primera manifestación de esta polifonía inicial se denominó organum, palabra que no se refería al instrumento musical sino a esta particular música polifónica vocal, también llamada música organal para diferenciarla del monofónico canto llano. Esta polifonía no implica imitación sino que se trata de un sistema regido por alturas y consonancias. Se conocen cuatro técnicas organales. Una de ellas complementa la voz principal con movimiento contrario: mientras una voz asciende, la otra desciende; una se mueve en el rango superior permitido y la otra en el rango inferior. A este estilo de organum, que se empezó a conocer alrededor del 1100, se le llamó discantus (discanto). (Latham, 2008).
En este período se desarrolla el motete que fue el canto polifónico más importante tanto en la Edad Media como en el Renacimiento. A su vez,  comienza a desarrollarse el canon y florece el madrigal italiano, canción secular del siglo XIV.
La primera pista de este CD corresponde a canto gregoriano, ejemplo de monofonía. Se trata de un trozo del Aleluya de una Misa de Navidad.


El Renacimiento (siglos XV y XVI)
A diferencia de otras artes que vuelven sus ojos a la época clásica, la música prácticamente no contaba con modelos de la Grecia clásica, ya que de ella se conocían apenas fragmentos muchas veces indescifrables. La relación con la música de la época clásica fue más bien de carácter estético, buscando lograr los efectos que la música antigua producía sobre los oyentes según las referencias de la literatura clásica, sobre todo de los mitos de Apolo y Orfeo. Al respecto dice Latham (2008):

         En otras palabras, no era el sonido real de la música lo que se atrapaba sino la fuerza, la autoridad y la capacidad de la música para estimular el corazón y la mente humanos, que escapaba frustrantemente a todos los recursos de las investigaciones humanistas. (p. 1268).

Junto con la polifonía se va desarrollando el contrapunto. De acuerdo con Latham (2008):

         El contrapunto es la combinación coherente de distintas líneas melódicas en música, y la cualidad que mejor cumple el principio estético de la unidad en la diversidad. (...) Pero para que la música sea en verdad contrapuntística siempre debe haber un equilibrio entre la independencia y la interdependencia, y esto es tan cierto para un canon de Webern como para una fuga de Bach. (p. 371).

Adelantándonos a la época, podemos decir que esta combinación de líneas melódicas independientes ha sido una constante en la música occidental. Durante los períodos renacentista y barroco se dio gran énfasis a la combinación vertical resultante, es decir, la relación entre las partes sonoras simultáneas, lo que se expresa como textura musical. Durante los períodos clásico y romántico, esto se conjugó con la evolución de la tonalidad mayor-menor. De acuerdo con Latham (2008):

         El contrapunto tiende a ser perceptible de manera más inmediata cuando las distintas voces usan el mismo material en cercana proximidad. Tal es el caso cuando una textura es heterofónica o cuando la forma es la de ronda, canon, fuga o algún otro género en el que la imitación de una voz principal por las otras, es fundamental. Pero hay otra clase de contrapunto, en que la unidad en la diversidad se logra de manera diferente. Aquí puede haber una sola línea de movimiento lento, un tenor[2] o cantus firmus, alrededor del cual se arreglan otras voces, más floridas, de modo que sea evidente al oído que estas otras líneas están decorando o adornando el marco provisto por la línea principal (...) En este tipo de contrapunto, es aún más importante que algún principio gobernante que asegure que las líneas independientes se combinan con lógica musical, sea aparente para el oído; durante la mayor parte de la historia de la música, ese principio se ha subsumido bajo reglas básicas de conducción de voces que comprenden percepciones sobre las distinciones entre intervalos que son estables (consonantes, o perfectos) y los que son inestables (disonantes, imperfectos). (p. 371)[3].

La polifonía que continuó desarrollándose durante el renacimiento es, para algunos expertos, una polifonía plana, con líneas fluidas y texturas homogéneas. (Latham, 2008).
Formas musicales que se desplegaron principalmente durante el Renacimiento, algunas ya iniciadas durante la época medieval, fueron: canon, fuga, motete, oratorio. Una forma diferente de madrigal floreció en Italia en los siglos XVI y XVII y fue uno de los géneros más importantes del Renacimiento tardío.
El canon es una forma musical contrapuntística en la que una melodía es imitada nota por nota por otras voces que van entrando después de la primera y se le superponen. Las otras voces pueden ir al unísono (los más comunes) o distanciadas a la octava, a la cuarta o la quinta. El canon más antiguo que se conoce data del siglo XIII. (Latham, 2008).
En nuestros tiempos de colegiales hemos cantado cánones como Frère Jacques y Yo soy un pobre diablo.
Exponentes de la música de este período son:

         - Josquin des Prez (1450-1521)
         - Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594)
                  - Orlando de Lasso (1532-1594)
                          - Tomás Luis de Victoria (1548-1611)
                                   - Claudio Monteverdi (1556-1643)

Monteverdi sería más bien un compositor de transición entre el período renacentista y el barroco y un gran exponente de la ópera.
En la segunda pista de este CD podemos escuchar "Tempest". de Monteverdi.



El Barroco (siglo XVII hasta mediados del XVIII)
A la polifonía plana del renacimiento se opone una composición polifónica que busca contrastes en distintos planos, por ejemplo: suave/fuerte; lento/rápido; solo/tutti u otros grupos contrastantes (como en los distintos tipos de concierto); contraste entre distintas voces o instrumentos.
El principio central es que la música debe expresar estados afectivos idealizados y mover las pasiones del oyente: debe expresar, en las obras vocales, los estados afectivos que el texto que se musicaliza expresa, pero el principio también se aplica a obras orquestales. El pensamiento contrarreformista promueve el saturar las emociones del oyente con la magnificencia de la música, como lo hace también con la arquitectura de sus catedrales. La contrarreforma había llevado ya al surgimiento del oratorio, que tiene su contraparte secular en la ópera. (Latham 2008).
Propone Latham (2008):

         El concepto de «melodía y bajo» se remonta esencialmente al principio del Barroco. De esa época data el surgimiento de la canción con acompañamiento, y también la línea instrumental con acompañamiento, como en la nueva sonata. En el ámbito vocal esto comenzó con la monodia florentina[4] (...).
        Esta polaridad de la línea melódica y el bajo –o a menudo de un par de líneas superiores iguales y el bajo– es un aspecto distintivo de la música barroca. (...) La palabra «acompañamiento» no puede aplicarse a la polifonía renacentista y es de las evoluciones más significativas del Barroco temprano: el surgimiento del concepto de acompañamiento desde una línea del bajo, con acordes agregados. (p. 159).

Formas musicales destacables: Cantata secular, Cantata sacra, Concerto Grosso, Fuga, Madrigal, Sonata da camera (con danza), Sonata da chiesa (sin danza), Suite. Continúa el desarrollo de la Ópera.
La fuga llega a su máxima expresión en el barroco tardío con Johann Sebastian Bach.
La fuga es un estilo de composición musical “en la que tres o más voces (muy raramente sólo dos) hacen entradas sucesivas en imitación, como una especie de «persecución» entre las voces.” (Latham, 2008, p. 629). La voz que entra primero presenta el «sujeto» o tema principal. La segunda voz «responde» el tema transpuesto a la dominante, es decir con un intervalo de quinta ascendente. La tercera voz vuelve con el tema pero en una octava diferente. Una vez terminada esta exposición, las voces continúan desarrollando el sujeto y la respuesta según ciertas reglas.
Compositores destacados de este período:

- Girolamo Frescobaldi (1583-1643)
   - Dietrich Buxtehude (1637-1707)
      - Arcangelo Corelli (1653-1713)
         - Johann Pachelbel (1653-1706)
            - Henry Purcell (1659-1695)
               - Alessandro Scarlatti (1660-1725)
                 - Antonio Vivaldi (1675-1741)
                     - Georg Philipp Telemann (1681-1767)
                        - Jean-Philippe Rameau (1683-1764).
                           - Alessandro Marcello (1684-1750)
                              - Domenico Scarlatti (1685-1757)
                                 - George Frideric Händel (1685-1759)
                                    - Johann Sebastian Bach (1687-1750)

La tercera pista del CD permite escuchar la Pequeña fuga en sol menor de Bach; la cuarta presenta el primer movimiento (Vivace) del Concierto para dos violines en  re menor de Bach y en la quinta escuchamos el primer movimiento (Allegro) del Concierto Op. 3 Nº 1 en re mayor para cuatro violines de Vivaldi.








El Clasicismo (mediados del siglo XVIII a inicio del siglo XIX)
Fundamentalmente es el período de tres grandes compositores: Haydn, Mozart y Beethoven. Hay discusión en cuanto a que “este sea un verdadero «período estilístico» en el sentido de que el estilo de estos tres «compositores clásicos» fue universalmente utilizado, o si simplemente es un periodo en el que esos tres grandes compositores trabajaron”. (Latham, 2008, p. 323).
Hacia 1730 se estaban comenzando a suavizar y adornar algunos elementos del barroco, en lo que se ha llamado estilo rococó. Para 1750 ya muchos compositores utilizaban patrones que evolucionaron hacia el patrón formal básico del clasicismo: la forma sonata. Esta forma musical “contempla la presentación de dos grupos contrastantes de material en tonalidades complementarias, y su posterior recapitulación en la misma tonalidad” (Latham, 2008, p. 324). La forma sonata colorea toda la música de este período y continúa durante mucho tiempo más.
Hacia el final del clasicismo, la música instrumental quitó la primacía que antes tuvo la música sacra, lo que se debió a cambios en el patrocinio de este arte.
Si bien hay más compositores activos en este período (p. e., G. B. Pergolesi, C. P. E. Bach, J. C. Bach, C. W. Gluck), Latham (2008) expresa de ellos que:

         Sus propios lenguajes personales carecen de la amplitud y la riqueza de los de Haydn, Mozart y Beethoven, o de su universalidad: pues entre ellos, estos tres llegaron a alturas muy superiores a las de cualquiera de los compositores de su tiempo (y podría decirse que de cualquier tiempo) en todos los géneros musicales importantes: la sinfonía, el concierto, el cuarteto (y el quinteto) de cuerdas, la sonata para piano, la ópera (tanto cómica como seria) y la música sacra. (p. 325).

Haydn y Mozart constituyeron lo que se dio en llamar la Escuela Vienesa Clásica y, posteriormente, Primera escuela de Viena. Sin embargo, la inclusión de Beethoven en dicha escuela es un tema complicado ya que está más bien al borde del romanticismo o, para algunos, sería definitivamente romántico. Sus sinfonías Pastoral, Heroica y Quinta Sinfonía son consideradas decididamente románticas.
Compositores más destacados:

- Joseph Haydn (1732-1809)
         - Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
                  - Ludwig van Beethoven (1770-1827)

En la sexta pista del CD escuchamos el tercer movimiento (Rondeau) del Concierto para violín y orquesta en la mayor, K. 219 de Mozart, y en la séptima, el tercer movimiento (Presto) de la Sinfonía Nº 7 en la mayor de Beethoven.






El Romanticismo (siglo XIX a comienzos del siglo XX)
El Romanticismo no parece haber conformado un movimiento integrado y coherente, y arraigó en distintos países en momentos diferentes.
Latham (2008) expresa que:

         En todas sus manifestaciones, el Romanticismo colocó el predominio de las emociones por encima de la forma y el orden. En la práctica a menudo esto era más aparente que real, pues las disciplinas de la música romántica no podían ser menos sólidas que las del clasicismo para expresar las ideas de manera eficaz. Pero los nuevos valores se inclinaron por lo novedoso y por las sensaciones, en las innovaciones técnicas y la experimentación, y en la retroalimentación de nociones de diferentes disciplinas, tanto dentro como fuera de las artes. (p. 1295).

Este imponer la emoción por sobre la razón, como también el gusto por el campo y las personas simples, habría venido de la filosofía de Rousseau. Se añoran las cosas lejanas y se busca liberarse de limitaciones, lo que favoreció tanto el deseo de la identidad nacional como la búsqueda de la identidad personal y, conjuntamente, la admiración por el héroe que desdeña los convencionalismos. Compositores de distintos países buscaron elementos de su tradición, tanto de su música folklórica como de su historia y leyendas. Como ejemplos tenemos a Glinka y Mussorsky en Rusia, Smetana en la hoy República Checa. Esta búsqueda en las raíces del propio país podía también crear un sentido de lo exótico. Tal vez Chopin con sus Mazurcas y Lizst con sus Rapsodias Húngaras pudieron tanto expresar su sentimiento de identidad nacional como satisfacer en su público el gusto por lo exótico. (Latham, 2008).
Es durante el Romanticismo que se establece como género la música programática[5], principalmente con Berlioz y su Sinfonía fantástica, de 1830. Durante el siglo XIX este tipo de música tuvo gran popularidad en Rusia, reflejado, por ejemplo, en Cuadros de una exposición, de Mussorgsky –basada en la exposición de un pintor amigo suyo–  o en Rimski-Korsakov y su suite sinfónica Sherezade, basada en Las mil y una noches. Pero no sólo compositores rusos se rindieron a este tipo de música, Richard Strauss compuso, entre muchas otras, Don Quixote; Also sprach Zarathustra y sus Symphonia domestica y Eine Alpensinfonie, todas de carácter programático. Tomando la expresión «música programática» en un sentido amplio, también lo serían los Nocturnos y las Imágenes de Debussy, evocando lugares, estados de ánimo y horas del día. (Latham, 2008).
La ópera mantuvo su posición dominante durante el siglo XIX y en sus últimos cincuenta años estuvo dominada por Verdi y Wagner. Sin embargo,  hubo músicos que no se sintieron cómodos con ella y desarrollaron su sensibilidad encontrando poesía incluso en los recursos técnicos. Chopin y Schumann escribieron pequeñas piezas para piano, consideradas «miniaturas románticas». Por otra parte, indica Latham (2008):

         Schubert, primer gran maestro de la Lied alemana, halló una manera nueva de fusionar la música y la poesía con el piano, tejiendo un fondo ilustrativo para la narración vocal, y escribió los primeros ciclos de canciones refinadas, Die schöne Müllerin y Winterreise. Sus grandes sucesores, Schumann y Wolf refinaron todavía más el contacto expresivo entre poesía y música (...). (p. 1297).

Compositores destacados:

         - Nicolo Paganini (1782-1840)
            - Franz Schubert (1797-1828)
               - Héctor Berlioz (1803-1869)
                   - Mijail I. Glinka (1804-1857)
            - Félix Mendelssohn (1809-1847)
                         - Robert Schumann (1810-1865)
                            - Frederic Chopin (1810-1849)
                               - Franz Liszt (1811-1886)
                                  - Richard Wagner (1813-1883)
                          - Giuseppe Verdi (1813-1901)
                             - Bedřich Smetana (1824-1884)
                                            - Johannes Brahms (1833-1897)
                                  - Modest P. Mussorgsky (1839-1881)
                                   - Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893)                                     
                                      - Nicolai A. Rimski-Kórsakov (1844-1908)
              
En la octava pista del CD escuchamos el tercer movimiento (Allegro vivace) del Concierto Nº 2 en fa menor para piano y orquesta de Chopin y en la novena, Preámbulo, del Carnaval de Schumann.






Impresionismo (fines del siglo XIX e inicios del XX)
Al igual como se denominó impresionismo al movimiento pictórico de fines del siglo XIX, en el que era más importante plasmar la luz y el instante que las formas y el detalle, “el término se aplicó a la música francesa de principios de siglo XX que del mismo modo se ocupaba de la representación de paisajes o fenómenos naturales, especialmente el agua y la imaginería lumínica” (Latham, 2008, p. 745). Sin embargo, usando el término de manera amplia, se ha denominado también impresionistas “a varios compositores posteriores, en particular a Bartók, Delius y Szymanowski.” (p. 745).
Los compositores impresionistas probaron nuevas combinaciones de instrumentos para conseguir una mayor riqueza tímbrica.
Compositores destacados:

Debussy (1862-1918)
         Ravel (1875-1937)
                  Isaac Albéniz (1860-1909)
                          Manuel de Falla (1876-1946)

Los dos primeros y, especialmente Debussy, son los principales representantes del impresionismo.
En la décima pista escuchamos Arabesque Nº 2 en sol menor de Debussy.



Siglo XX
Si bien en esta brevísima historia de la música no vamos a avanzar mucho más, al menos en lo que escucharemos, sólo podemos decir con Latham (2008), que en el siglo XX “una multiplicidad de caminos independientes se convirtió una vez más en el ideal compartido por muchos compositores.” (p. 1200).
Entre los grandes innovadores del siglo XX cabe nombrar a Igor Stravinski (1882-1971) y Olivier Messiaen (1908-1992).
A comienzos del siglo XX existe un movimiento que se ha dado en llamar neoclasicismo, el que se asocia con las obras de Stravinki del período 1920-1950. De una manera «dislocada» en algunas de sus obras hay reminiscencias de compositores del barroco y también de Mozart. Estas partituras neoclásicas influyeron en la creación de otros compositores, p. e., F. Poulenc, S. Prokofiev, D. Milhaud, A. Honegger. (Latham, 2008).
En composición musical se rechaza el adscribirse a la tonalidad tal cual ha sido entendida desde el siglo XVII, con la jerarquía que ella implica (en la escala diatónica de mayor a menor importancia: la nota fundamental o tónica; la dominante -5ª-; la subdominante -4ª-). Así, por ejemplo, la música dodecafónica (Arnold Schoenberg) da igual importancia jerárquica a las doce notas de la escala cromática. Esta música ha sido llamada atonal, postonal o no tonal y co-existe con música que implica los conceptos modales y tonales.
Los teóricos diferencian entre el dodecafonismo y el serialismo (Arnold Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern) en el que, además de la altura e intervalos dodecafónicos, se consideran “otros parámetros compositivos, como el ritmo, el registro, la dinámica o intensidad y los aspectos formales”. (Latham, 2008, p. 1376). Estos tres compositores han sido agrupados en la llamada Segunda Escuela de Viena.
Encontrando que el atonalismo de Schoenberg no se alejaba lo suficiente de la «decadencia neoclásica», en la segunda mitad del siglo XX se desarrolla la música aleatoria. En ella el azar forma parte de la composición, permitiendo libertad interpretativa ya sea en el libre ordenamiento de las partes y/o con “notación en las que se omitía toda especificación de altura, ritmo y dinámica”. (Latham, 2008, p. 999).
La tecnología ha permitido también en este siglo el desarrollo de la música electroacústica que designa aquella “que involucra la combinación de sonidos instrumentales o vocales con la manipulación electrónica (muchas veces asistida por computadora) de esos sonidos, o con sonidos pregrabados en una cinta”. (Latham, 2008, p. 1005). Representantes de ella son Edgard Varèse y Karlheinz Stockhausen.
Un tipo de música electroacústica es la música concreta que utiliza tanto sonidos musicales como sonidos naturales o mecánicos grabados que se integran a la composición. Sin embargo, no utiliza sonidos generados por medios electrónicos. Su precursor fue Pierre Schaeffer.
En estos últimos tipos de música se hace insuficiente la notación tradicional y se crea la notación gráfica en la que se recurre a patrones visuales ya sea exclusivamente o combinados con la notación convencional. Muchas veces esta gráfica busca principalmente inspirar la libre imaginación del intérprete.
Esta libertad de interpretación implica que ya no puede existir una versión «auténtica» de este tipo de obra.
En la pista 11 podemos escuchar un pequeño trozo de La consagración de la primavera, de Stravinski.



Muchos compositores han quedado fuera. Pero creo que la meta de dar una mirada somera al desarrollo de la música «culta» occidental está medianamente lograda.
Así sea.


Apéndice
Música en el CD
Edad Media
1. Canto gregoriano: trozo del Aleluya de una Misa de Navidad (01:11)
Renacimiento
2. ¿Tempest? de Monteverdi (01:38)
Barroco
3. Pequeña fuga en sol menor de Bach (04:02)
4. Primer movimiento (Vivace) del Concierto en  re menor para dos violines de Bach (03:58)
5. Primer movimiento (Allegro) del Concierto Op. 3 Nº 1 en re mayor para cuatro violines de Vivaldi (03:03)
Clasicismo
6. Tercer movimiento (Rondeau) del Concierto en la mayor para violín y orquesta, K. 219, de Mozart (08:32)
7. Tercer movimiento (Presto) de la Sinfonía Nº 7 en la mayor de Beethoven (07:17)
Romanticismo
8. Tercer movimiento (Allegro vivace) del Concierto Nº 2 en fa menor para piano y orquesta de Chopin (09:09)
9. Preámbulo, del Carnaval de Schumann (02:23)
Impresionismo
10. Arabesque Nº 2 en sol menor de Debussy (02:48)
Siglo XX
11. Trozo de La consagración de la primavera de Stravinski (01:28)



Bibliografía
Latham, A. (2008). Diccionario Enciclopédico de la Música. Fondo de Cultura Económica, México.
Subira, J. y Casanovas, J. (1964). Breve historia de la Música.  Daimon, Barcelona.





[1]Monodia en sentido moderno tiene un significado muy diferente: se refiere a la canción para una voz y bajo continuo surgida en Italia en la primera mitad del siglo XVII. (Latham, 2008).
[2]“Del siglo XIII al XVI, «tenor» significaba la voz o parte fundamental de una composición polifónica que generalmente consistía en un cantus firmus ya existente; las otras partes eran compuestas «contra» el tenor (de donde deriva el término contratenor) (...). La palabra «tenor» no implicó un rango determinado sino hasta el siglo XV, cuando cantantes conocidos de las partes de tenor se denominaban «tenorista» o «tenoriste»”. (p. 1501)
[3] Intervalos consonantes perfectos son: cuarta, quinta y octava (p. e. do-fa ascendente; do-sol ascendente; do-do, respectivamente en la escala de do mayor). Intervalos disonantes o imperfectos: segunda, tercera, sexta y séptima. Estos últimos pueden ser mayores o menores dependiendo del número de semitonos que comprenden.
[4] Monodia en sentido moderno, véase p. 2
[5] Música programática es aquella que expresa una idea extramusical, sea de carácter narrativo, emocional o gráfico.

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